Mujer en pie

Dar voz es increíble. Os dejo la doble página que publicó Diario de Navarra este domingo 23 de octubre con la historia de Paula Vásquez, una hondureña de veinte años que ha luchado lo indecible por no ver su vida parada a causa de una enfermedad.  Seguir leyendo “Mujer en pie”

Cerezos

La roja para la tensión. La azul, la del azúcar. María coge las dos pastillas y las pasa con un trago de agua mientras en la radio suena Ser Tafalla. Acaba la tostada y se limpia las migas. Se mira las manos, regordetas y morenas, y detiene los ojos en los dos anillos de su boda, ambos abrazando el dedo anular de la mano derecha. Comprueba la hora en el reloj de la cocina y se dispone a ponerse las deportivas. Sube el pie derecho a una silla y se apoya en la pared para colocarse la primera, repite la operación con la siguiente. Su hija le obligó a comprarlas, a ella no le gustan. Seguir leyendo “Cerezos”

Gracias

De entre todas las cabezas que aprovechan el descanso entre clase y clase en la Facultad de Comunicación de la Unav, se divisa una cubierta de canas. Paco Sancho. Charla con cualquier alumno y suelta carcajadas sinceras, de las que también se ríen los ojos. 

El curso pasado, Paco fue el director de nuestro proyecto de fin de grado. Crecimos como personas y como profesionales con él al lado, participando de cada propuesta, cada broma, cada todo. Fue un auténtico placer poder compartir ese trayecto con él, un periodista con chispas en los ojos ante las ideas nuevas, sobre todo las que parecen más difíciles.

Gracias por habernos enseñado a saber pensar mejor. Por no decírnoslo todo, por dejarnos llegar a la mejor conclusión por nosotros mismos. Gracias por compartir y contagiar tu pasión por saber contar cada vez mejor, por los consejos en lo profesional y en lo personal, por ser sincero y, a veces, algo bruto. Gracias por creer en todos nosotros. De corazón deseo que todos los estudiantes de Periodismo, y de cualquier otra cosa, puedan toparse alguna vez con un maestro como tú.

Hasta siempre, Pacotto

 

Fuegos sin tiempo

San Fermín se convierte cada año en un retrato de comportamientos en el que las cámaras se quedan cortas. Como en el Jardín de las Delicias de El Bosco, la belleza y lo grotesco se dan cita vestidas de blanco y rojo.

Es más de medianoche. Una Plaza del Castillo abarrotada mira el concierto de Celtas Cortos mientras un hombre se arrodilla cerca de una de las arcadas. A su lado hay una pancarta de dos metros de alto en la que pide la voluntad para dar de comer a sus hijos. Su caja de monedas está casi vacía. Detrás de él dos municipales se encargan de un Seguir leyendo “Fuegos sin tiempo”

Neumonía

ÁNGELA IRAÑETA.- El artista navarro Abel Azcona fue detenido ayer tras pasear desnudo por el centro de Pamplona a modo de protesta por la precaria situación de la educación artística en Navarra. Ha protagonizado otras tantas performances que le han llevado a hormonarse para ponerse en la piel de una prostituta transexual, comerse el Corán o acabar en el hospital tras 42 días sin ver la luz del sol.

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Los jueves, casi sin luz

ÁNGELA IRAÑETA.- (marzo 2014)

A veces las aulas se quedan cortas. Las paredes blancas del Conservatorio Superior de Música de Navarra pueden resultar algo agobiantes, el suelo verde se hace artificial y las lámparas fluorescentes emiten una luz demasiado blanquecina, impersonal. Los estudiantes de jazz buscan un lugar más espontáneo y acogedor, con bombillas de luz tenue y un suelo cubierto de serrín.

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Just Jazz

ÁNGELA IRAÑETA.- (4 marzo 2014)

“En cierto modo, la vida es como el jazz: es mejor cuando improvisas”. Cada vez son más en Pamplona los que se agrupan en torno a este género musical del que hablaba el compositor George Gershwin. Una música que se toca con saxofones viejos y en la que los intérpretes tienen libertad para crear sobre la marcha, sin estar atados a leer un papel.

Suele hacerse con poca luz, los ojos cerrados y una buena dosis de pasión. Jazz. Unos cuantos bares pamploneses apuestan por la música en directo, llenan sus locales con los acordes de este género de origen americano. Jokin Idoate abrió el primer bar musical de la capital en 1982. Lo bautizó como Boulevard Jazz porque pretendía que esa música fuera la única que se interpretase allí, algo que no acabó de salir bien. “Yo quería tocar solamente Jazz, pero en Pamplona no hay afición suficiente”, lamenta.

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