Fuegos sin tiempo

San Fermín se convierte cada año en un retrato de comportamientos en el que las cámaras se quedan cortas. Como en el Jardín de las Delicias de El Bosco, la belleza y lo grotesco se dan cita vestidas de blanco y rojo.

Es más de medianoche. Una Plaza del Castillo abarrotada mira el concierto de Celtas Cortos mientras un hombre se arrodilla cerca de una de las arcadas. A su lado hay una pancarta de dos metros de alto en la que pide la voluntad para dar de comer a sus hijos. Su caja de monedas está casi vacía. Detrás de él dos municipales se encargan de un Seguir leyendo “Fuegos sin tiempo”

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Música en vivo

ÁNGELA IRAÑETA.- La música en vivo no está pasando por su mejor momento en España. Es cara, y sale más económico poner un disco o contratar a uno de esos DJ que hacen ruido. En Pamplona hay unos cuantos bares que apuestan por la música en estado puro, uno de ellos es el Garazi, de la Calle Calderería. Aquí van unas cuantas fotos de dos conciertos de jazz en el escenario de ese local.

Los jueves, casi sin luz

ÁNGELA IRAÑETA.- (marzo 2014)

A veces las aulas se quedan cortas. Las paredes blancas del Conservatorio Superior de Música de Navarra pueden resultar algo agobiantes, el suelo verde se hace artificial y las lámparas fluorescentes emiten una luz demasiado blanquecina, impersonal. Los estudiantes de jazz buscan un lugar más espontáneo y acogedor, con bombillas de luz tenue y un suelo cubierto de serrín.

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Just Jazz

ÁNGELA IRAÑETA.- (4 marzo 2014)

“En cierto modo, la vida es como el jazz: es mejor cuando improvisas”. Cada vez son más en Pamplona los que se agrupan en torno a este género musical del que hablaba el compositor George Gershwin. Una música que se toca con saxofones viejos y en la que los intérpretes tienen libertad para crear sobre la marcha, sin estar atados a leer un papel.

Suele hacerse con poca luz, los ojos cerrados y una buena dosis de pasión. Jazz. Unos cuantos bares pamploneses apuestan por la música en directo, llenan sus locales con los acordes de este género de origen americano. Jokin Idoate abrió el primer bar musical de la capital en 1982. Lo bautizó como Boulevard Jazz porque pretendía que esa música fuera la única que se interpretase allí, algo que no acabó de salir bien. “Yo quería tocar solamente Jazz, pero en Pamplona no hay afición suficiente”, lamenta.

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Pasar página

ÁNGELA IRAÑETA.- (abril 2014)

Cinco nombres diferentes. Cinco planteamientos que comparten algo: la innovación. Cinco lugares que desmienten que librería es solo un lugar donde adquirir libros.

La librería Xalbador abrió en 1985. Llevaba nombre de bertsolari y era la segunda tienda de libros de la que ahora es la Fundación Elkar. En XXXX se añadió la palabra megadenda al nombre del establecimiento y en 2005 el rótulo de Xalbador Megadenda fue sustituido por el término “Elkar”, al igual que el resto de tiendas de la cadena.

Elkar significa juntar, reunir, eso es lo que desde el principio buscaban los fundadores de la antigua Xalbador. Patxo Abarzuza trabaja en la tienda desde el primer día y explica que el planteamiento de Xalbador fue algo novedoso: “Se montó para darle un espacio digno a los libros y discos de cultura vasca ─ mira a la pared forrada de cedés que tiene a su espalda y esboza una sonrisa ─. Bueno, discos no, en esa época eran LP y cassettes”. Explica que buscaban una librería grande y competitiva, con mucho fondo. A día de hoy almacenan entre 60.000 y 70.000 libros y alrededor de 5.500 discos y videojuegos.

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Él baila solo

ÁNGELA IRAÑETA.- (septiembre 2013)La temporada 2013-2014 de la Orquesta Sinfónica de Navarra ha comenzado esta semana en Baluarte con un programa variado compuesto por tres obras de estilos bien diferentes: romanticismo, nacionalismos mejicano y húngaro, todas ellas bajo la batuta de Manuel Hernández Silva. Silencio y hágase la música.

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Piel de Naranja

En Navarra se extiende la recogida de residuos orgánicos domésticos para cumplir con los objetivos de sostenibilidad marcados por la Unión Europea y la propia Comunidad Foral.

Andrea García Larumbe vive en el número cuatro de la calle Castilla la Mancha de Barañáin. Le toca recoger la mesa después de comer, separa los huesos del pollo y las mondas de la naranja para depositarlas en un cubito marrón que su hermana pequeña Irene decoró con pegatinas. Su padre, Juan Antonio, bajará esa noche a tirar el contenido de ese cubo a un nuevo contenedor cuya tapa, también marrón, se abre con llave. Es uno de los 78 nuevos contenedores colocados en el municipio para la recogida selectiva de biorresiduos, esto es, materia orgánica.

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