Cheese!

ÁNGELA IRAÑETA.- Tres jóvenes fueron detenidos el 9 de marzo en Almería como presuntos autores de un robo con violencia e intimidación con arma de fuego. El mayor de ellos, de 28 años, se sacó una selfie con la pistola en cuestión con un móvil robado. Apología de la estupidez: ha sido una de las pruebas para incriminarlo. Es otra autofoto para la colección de imágenes con mal gusto que circulan por la red.

Hace justo un mes, el 10 de febrero, un joven americano de 16 años asesinó a un compañero de clase y se sacó una selfie con el cadáver para enviársela a un amigo por la red social Snapchat. A propósito de esa imagen macabra, en el videojuego Grand Theft Auto 5 se le da la opción al jugador de que su alter ego virtual se saque una foto con sus víctimas mortales. En junio de 2013 un joven subía una foto con fingida cara de asombro con un pie que rezaba: “Llevando el selfie a niveles radioactivos”. ¿El escenario? Chernóbil. En junio de 2014 una adolescente de Alabama visitaba Auschwitz. La chica subió a su perfil de Twitter una fotografía sonriente con el campo de concentración de fondo, adornada con unas pintas dignas de Britney Spears barata. En septiembre del mismo año, un empleado paraguayo de una funeraria era despedido por haberse tomado una foto con un cadáver para asegurar a su novia que estaba en el trabajo. Morritos incluidos. También se llevan los selfies con personas muertas ya en la caja: retratos de este tipo en funerales, una moda a la que se apuntó Obama en el de Nelson Mandela. En EEUU ha nacido la tendencia de sacarse fotos con gente sin hogar que suele estar dormida. Una joven posa con una sonrisa forzada: “Foto rápida con un sin techo que se ha dormido en el vestíbulo”. Otro hace la señal de victoria y mira a la cámara haciéndose el interesante, el fondo es un anciano sin camiseta tirado en el suelo y dormido contra la pared. La foto se convierte así en una falta de respeto, moral y conciencia.

La fiebre de la cámara frontal se contagia. Los turistas se toman autorretratos con los monumentos y las parejas suben selfies felices a Facebook. El mundo necesita refrendar sus acciones y estados de ánimo con una imagen que se convierte en una vana representación, esto es, una vanidad. Algo vacío y sin valor. No has estado en la playa si no tienes una foto de tus pies con el horizonte de fondo. No has ido a la peluquería si no hay una foto en Instagram. No has conocido a alguien importante si no tienes una foto con esa persona (no hace falta una conversación). Vanidad visual. ¿Vanidad vital?

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